jueves, 14 de julio de 2011

Breve biografía del horizonte

Taller de literatura, Tema: el horizonte
Los más razonadores del grupo dijeron que el horizonte nació cuando nació la luz, y cuando el planeta redondo fue creado. Con la luz y la capacidad de verlo, de ver cualquier cosa.
Difícil de imaginar de todas maneras para todo el grupo ver el horizonte. Aquellos que pueden evocarlo, quizás no por coincidencia los más razonadores, se sienten dichosos. Los que no pueden hacerlo porque jamás lo han visto no quieren hablar del tema, excepto Lucía.
Lo que explica Lucía y despierta la impaciencia de Juan, es que ella escucha el horizonte, y que más allá de sus limitaciones con la vista, comprende perfectamente el concepto: “es hasta donde llegan los sentidos” intenta formular. Y reformula, “mi horizonte comienza cuando termina el alcance de mis sentidos”.
Juan cree que Lucía no miente, sólo está equivocada. Fue sólo una confusión, “porque no está claro lo que decís, porque de ser como vos creés, tu horizonte sería el alcance de tu mano, y tenés brazos no tan largos, Lucía. Después de tu mano no podés ni siquiera especular. A lo sumo el alcance de tu audición, como vos decís, pero hay algo más allá que produce sonido y que vos no escuchás, y yo tampoco. Ojalá se llegara a oír hasta tan lejos como se llega con la vista”.
¡Incluso contesta mis preguntas!” dijo Lucía. “Puedo escuchar sus sonidos e incluso preguntar tranquila, porque espero un momento y contesta mis preguntas”. Algunos de los chicos que hasta ese momento estaban en silencio comenzaron a moverse y a hablar entre ellos. Pero la reunión no perdió el foco. “No nos desconcentremos del enunciado principal”, intervine. “Estamos aquí para hablar del horizonte. Ustedes saben que lo mismo da si lo que dicen lo conocen porque se los contó otra persona, si lo comprobaron o es inventado. Esto es un taller de escritura y no nos vamos a perder en discusiones que no tengan que ver con el tema del día de hoy. La discusión es a cerca del horizonte, y no si lo conocen o se los han presentado. La única persona en esta sala con valor para plantear el tema poéticamente, que pone su pasión en comprenderlo y no en ganar una discusión, está avanzando a medida que todos en esta sala suben el volumen de la voz sólo para que sea más difícil ser oído el horizonte”. Luego de que todos allí hicieran silencio, Lucía volvió a hablar: “mi horizonte no sólo está en frente: me rodea. Y me susurra desde la distancia que morirá si se acerca, pero que me desea”.
!Gracias Lucía!
Almendra Bernal,
relato de lo ocurrido en el taller de escritura para no videntes del Centro Cultural San Martín.
13 de junio de 2009.

Dedicado a Donato Sosa, ¡para que se recupere pronto!