viernes, 14 de septiembre de 2012

Uno y otro: el mismo


Sobre el cuento El Hombre, de Juan Rulfo


Parte primera: uno es perseguido y el otro perseguidor

Uno se venga y siembra venganza con su matanza y con su ambición.
Otro cosecha la flor prematura y jura regarla con su cordura.
El uno huye al cerro con ansias de perderse.
El otro lo sigue seguro de que se perderá.

El uno se detiene por cansancio y por el peso de sus muertes.
El otro reduce la distancia y afina su voracidad.

El uno pretende alimentarse.
El otro promete una bala.
El uno abre un nuevo camino.
El otro asegura su presa.
El uno se desespera.
El otro se relame.
El uno se acorrala.
El otro aguarda.

Entre ambas partes: ambos son alcanzados
Antes: fueron rehenes de sus venganzas y ambos han muerto para otras causas.
Ahora: recuerdan y se arrepienten. Ambos son presa de lo que sienten.
Luego: la muerte los alcanza, a uno y a otro lado del refusilo.

Segunda parte: uno es perseguidor y el otro perseguido
Uno huele al hombre a orillas del río y asoma su vista entre el pajonal.
Otro remoja su ser agonizante y hace un esfuerzo por alimentarse.
El uno parece cobrar vida al ver al otro arrastrase.
El otro parece perderla al sentirse a uno acercarse.

Final: uno enfrenta al otro
Uno apunta su mira y dicta su revancha sin titubear:
Otro mira apuntando y dicta su sentencia sin bacilar:
“Muere un hombre ya muerto, morirá un hombre al matar”.


Almendra Bernal