domingo, 5 de junio de 2011

Reto al filo

(escrito en una hoja de papel)

Reto al filo y al horizonte. Reto al límite de esta hoja a que se aleje de mí tanto como pueda, mientras yo intento seducirlo con el lento trazo de mi desvelada impaciencia a que se acerque a mí, a mi letra, tanto como yo quiera. Seducirlo a que aguarde: que en quietud él, testigo omnisciente del desenlace, se pregunte un poco qué será de mi llegada. Por lo que ocurrirá mientras tanto, mientras intento, mientras me deje yo mismo alcanzarlo. Y que se pregunte, quisiera yo, si es que llegaré únicamente por la convicción o por intentar pedirle algo. Allí le contestaría que no sólo quiero que no se marche, ni que se acerque él, ni me quede yo; quiero siempre encontrarlo allí, huyendo de mí, para que sea él, únicamente, el marco que naturalmente soporte mi decir. Quiero que esté allí como lo único perenne, para que siempre existan los invisibles caminos, los caracteres posibles, y entonces la grandeza de los hombres para recorrerlo todo influyendo o sólo estorbando. Para que pueda yo sentir que al acercarme a él no en vano me alejo de su espejo y me acerco al que será el mío.
Mejor, que pueda yo saber que siempre que me acerco mi esfuerzo está en la forma y el modo. La intención, en aprender de él y de mí, qué es lo que somos y por qué es que siempre lo intento: siempre quiero seducirlo, y él a mi, para que ambos nos encontremos: él esperando y yo intentando no temer el no llegar.
Siempre estará allí, y yo siempre acercándome, para que el viaje me diga qué es lo que me lleva hasta él.
El filo, el horizonte, el límite de esta hoja siempre inalcanzable; y yo, siempre intentando alcanzarlo.

Almendra Bernal.