lunes, 10 de enero de 2011

SOBRE EL TIEMPO, de Ángel Ermida con Ache

El TIEMPO: MEJORANDO POR LA TARDE
Resulta difícil explicar el tiempo, en especial a todos los seres humanos de este planeta. Así hayan publicado en el diccionario o prescindan de su uso. Sean vecinos de afamados eruditos o expertos vendedores de colecciones de palabras. Es por eso que estos (los seres humanos de este planeta) tienden a comparar al tiempo con cosas igual de inexplicables, al menos para ellos mismos. Actitud con tres condiciones favorables: primero, lo comparado es algo externo a la discusión que los ha invitado; segundo, suele ser lo primero que se les viene a la mente en la mayoría de los casos, y eso es siempre un alivio; y tercero y por sobre todo, hallan así la manera de evadir el tema que los convoca (dicen una cosa por otra, digamos). Por eso es que al tiempo siempre se lo arrima a algo que no tiene nada que ver con el tiempo. Con valor metafórico lo montamos en una comparación de la que nunca termina de entrar ni de salir. A seguir, la más frecuente de las conexiones.

Tiempo: clima. La asociación es inmediata, pero cuánto dista nuestro lenguaje de lo que queremos decir, es increíble. ¿En qué se asemeja el clima al tiempo para confundirlo de esta manera? Y es esta una pregunta abierta para ser contestada por quien conozca alguna respuesta, o invente alguna bien redactada y que no pueda ser refutada en 2 renglones.

Demostración:
Entrando a un ascensor se lo puede escuchar claramente al operario de la máquina, en los lugares donde todavía existen, decir quejosamente a uno de los usuarios más fieles del elevador: - que tiempo loco el de hoy.
Se podría esperar cualquier respuesta, pero el “elevado” (sólo por estar en un ascensor y ascendiendo) responde - es cierto: a la mañana un frío de locos y al mediodía no sé dónde meterme el abrigo - , colocando su sobretodo beige en su antebrazo izquierdo.
Claramente hay un error conceptual que los dos manejan a la perfección. Lo que debería haber sido normal, luego de esta conversación habitual, se transformaría en el más destornillado de los diálogos.
El "elevado" pudo haber contestado sencillamente - quizás la velocidad del ascensor lo afecte a usted mínimamente, pero esa percepción que acusa tiene más que ver con el encierro y el aislamiento del exterior, pues yo he vivido cada segundo con exacta duración-. O amablemente haber dicho - es cierto, lo noto ahora que usted lo dice. Por la mañana el día se fue volando y ahora no se pasa más -, refiriéndose en ambas oportunidades a la percepción del transcurso del tiempo. Pero no, tuvo que confundir los términos de la peor manera. Porque estar confundido en el concepto no implica también errar en el contenido de nuestra nueva asociación, ya que éstas pudieron ser las palabras del frecuente usuario del ascensor: - si se refiere al clima es normal que en un día soleado, en esta etapa del año entrando en otoño, por la mañana la temperatura esté baja por la ausencia del sol y la persistencia de los vientos fríos, y que conforme se acerque el mediodía, momento en que el sol proyecta su luz más directamente sobre la superficie de la tierra que habitamos, el calor que desprende ese astro aumente la temperatura del ambiente considerablemente -. Pero no, ha errado consistentemente. Y eso no lo ha afectado de ninguna manera. Continúa por la vida como un feliz usuario de ascensor y, aunque nos cueste creerlo, ésta se ha transformado en una de las frases que más comúnmente menciona en baños, salas de espera, y demás lugares en donde alguien le pregunta si él de veras comprende al tiempo.

Esto dice dos cosas igual de importantes: que mientras no sepamos comunicarnos no vamos a saber qué queremos decir; y que a la dificultad del entendimiento del tiempo, en Argentina se le suma la del clima.

Al no tener acceso a lo que opinan los habitantes de otros mundos, se describen a seguir algunos de los acercamientos del hombre al concepto de tiempo (todas valientes citas anónimas), de lo más habituales y con conclusiones poco habituales. Los resultados son asombrosos y describen patrones de conducta para cada quien, según con qué haya comparado el tiempo. Sea evaluado por usted mismo y compruebe a medias lo poco cuerdo que está.

EL TIEMPO ES ORO… sólo cuando se lo vende por él.
EL TIEMPO ES TIRANO… cuando la venta es mala.
EL TIEMPO ES RESPETO… por los demás y por uno mismo. Si llega a horario será justo, pero si llega temprano será inesperado y si llega tarde será indeseado.
EL TIEMPO ES EXACTO… sólo para quienes utilizan el reloj con la hora de Crónica TV. Para los otros…
EL TIEMPO ES RELATIVO… al tiempo de los que utilizan relojes con la hora de Crónica TV, si su reloj tiene otra hora.
EL TIEMPO NO EXISTE…. sobre todo para los enamoradizos.
EL TIEMPO DA EXISTENCIA... para quienes son perseguidos por personas enamoradizas.

Ángel Ermida con Ache